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El Constructor de Brújulas Caseras

Con una aguja de coser, un imán de nevera y un poco de agua se puede construir una brújula que funciona de verdad, igual que las que usaban los navegantes hace siglos. Es una forma estupenda de acercar el magnetismo, una fuerza invisible, de manera muy visual y sorprendente.

Duración

~30 min

Edad

9-12 años

Ideal para

Aprender

Vídeo para inspiraros

Lo que necesitáis

  • una aguja de coser normal
  • un imán (vale el de la nevera o uno de juguete)
  • un tapón de corcho o un trocito de porexpán/poliestireno fino
  • un cuenco o plato hondo con agua a temperatura ambiente

Preparación

Reunid todos los materiales sobre la mesa y llenad el cuenco con agua unos dos minutos antes de empezar, para que esté bien quieta y sin olas cuando la necesitéis.

Paso a paso

  1. 1

    Explicad a los peques que vais a fabricar una brújula real, y que el secreto está en convertir una aguja normal en un pequeño imán.

  2. 2

    Cogedla aguja por un extremo y frotad el imán a lo largo de ella siempre en la misma dirección, del centro hacia la punta, entre 30 y 40 veces sin cambiar de sentido. Cuantas más veces la frotéis en la misma dirección, mejor quedará magnetizada.

  3. 3

    Cortad con cuidado (supervisando siempre a los peques con las tijeras) una rodaja muy fina de corcho o un trocito pequeño de porexpán, de un par de centímetros.

  4. 4

    Colocad la aguja magnetizada encima de la rodaja de corcho, bien centrada y equilibrada, apoyándola con cuidado para que no se hunda en el agua después.

  5. 5

    Llenad el cuenco de agua hasta la mitad y depositad con mucho cuidado el corcho con la aguja flotando justo en el centro, lejos de las paredes del recipiente.

  6. 6

    Alejaos de móviles, ordenadores o objetos metálicos grandes cerca del cuenco, porque pueden desviar la aguja, y esperad unos segundos en silencio a que se quede quieta.

  7. 7

    Observad hacia dónde apunta la aguja una vez que deja de moverse: esa dirección marca el eje norte-sur magnético.

  8. 8

    Comprobad el resultado con una brújula real si tenéis alguna en casa, o preguntando por la posición del sol si es mediodía, para confirmar que vuestra brújula casera funciona de verdad.

  9. 9

    Haced el experimento de girar la aguja con la mano dentro del agua: comprobad que, tras unos segundos, vuelve siempre a colocarse en la misma dirección norte-sur.

  10. 10

    Dibujad en un papel los cuatro puntos cardinales y colocadlo debajo del cuenco transparente para tener una brújula casera completa y decorada.

Variantes para no aburrirse

  • Para peques de 9 años: simplificad la explicación diciendo que la aguja se ha convertido en un imán pequeñito e invisible que 'busca' siempre el mismo lugar, sin entrar en detalles de campos magnéticos.
  • Para mayores de 11-12: investigad qué es la declinación magnética y comparad la dirección de vuestra brújula casera con un mapa real o una brújula de verdad, cronometrando cuánto tarda en estabilizarse.
  • Con hermanos: organizad una pequeña competición para ver quién consigue magnetizar su aguja más rápido y que se estabilice antes, probando distintas técnicas de frotado.

Consejos para los papás

  • Supervisad siempre el uso de la aguja, ya que es puntiaguda: guardadla en un lugar seguro antes y después del experimento, lejos del alcance de hermanos pequeños.
  • Si hay niños menores de 3 años en casa, guardad bien el imán y la aguja al terminar, pues son piezas pequeñas y no deben quedar accesibles.
  • Si la aguja no se orienta bien a la primera, probad a magnetizarla de nuevo frotando más veces y en una sola dirección; es un fallo habitual y forma parte del proceso científico.

Qué trabajan mientras juegan

pensamiento científico y observacióncomprensión básica del magnetismoorientación espacial

¿Os animáis con esta?

Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.

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