El Desafío del Pulso y la Distancia
Este juego convierte a los peques en pequeños científicos que investigan su propio cuerpo: cuánto mide su paso, cómo cambia su pulso al correr y qué pasa cuando descansan. Combina ejercicio físico con un toque de ciencia muy fácil de entender.
Duración
~35 min
Edad
9-12 años
Ideal para
Descargar energía
Vídeo para inspiraros
Lo que necesitáis
- una libreta y un lápiz
- una cuerda o cinta métrica improvisada (o simplemente pasos)
- un reloj o cronómetro
Preparación
Llevad una libreta, un lápiz y algo para cronometrar (un reloj sirve perfectamente). Elegid una zona amplia y llana donde se pueda correr con seguridad, como un parque o un campo abierto.
Paso a paso
- 1
Antes de moveros, sentaos tranquilos un minuto y que cada peque se tome el pulso en la muñeca o el cuello, contando los latidos durante 15 segundos y multiplicando por 4 para saber las pulsaciones por minuto.
- 2
Anotad en la libreta el 'pulso en reposo' de cada jugador.
- 3
Medid ahora la longitud de un paso normal de cada niño: que camine 10 pasos seguidos y calculad la distancia total contando o con una cuerda, luego dividid entre 10 para saber cuánto mide su paso.
- 4
Marcad con una piedra una línea de salida y, a una distancia calculada con esos pasos (por ejemplo, 50 pasos), otra piedra como línea de meta.
- 5
Cada jugador corre esa distancia a máxima velocidad mientras un adulto cronometra el tiempo que tarda.
- 6
Nada más terminar de correr, que cada uno se tome el pulso otra vez durante 15 segundos y anote el resultado.
- 7
Comparad en la libreta el pulso en reposo con el pulso justo después de correr: seguro que ha subido bastante.
- 8
Sentaos a descansar y cronometrad cuánto tiempo tarda el pulso en volver cerca de los valores de reposo, tomándolo cada minuto.
- 9
Comentad entre todos qué ha pasado: por qué el corazón late más rápido al esforzarse y por qué tarda un poco en calmarse después.
- 10
Repetid el experimento con distintos tipos de movimiento (caminar rápido, saltar, correr suave) y comparad cómo cambia el pulso según el esfuerzo.
Variantes para no aburrirse
- Para peques de 9 años: simplificad usando solo dos mediciones, en reposo y después de correr, sin calcular tiempos de recuperación.
- Para los de 11-12: añadid una gráfica sencilla dibujada a mano en la libreta mostrando cómo baja el pulso minuto a minuto tras el esfuerzo.
- Con hermanos pequeños: que sean los 'ayudantes cronometradores' que avisan cuándo empezar y parar, sintiéndose parte del equipo científico.
Consejos para los papás
- Aseguraos de que el terreno de carrera esté despejado, sin piedras sueltas ni desniveles que puedan provocar caídas.
- Si algún peque tiene alguna condición médica relacionada con el corazón, consultad antes con el pediatra si el ejercicio intenso es adecuado.
- Llevad agua para hidratarse bien después de correr, sobre todo en días de calor.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.