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El Diseñador de Laberintos Imposibles

Con una simple hoja cuadriculada y rotuladores, los peques se convierten en arquitectos de laberintos imposibles, pensando en callejones sin salida, trampas y un camino secreto hasta la meta. Es un ejercicio perfecto para la planificación, la lógica y echarse unas risas cuando la familia se pierde en su propia creación.

Duración

~40 min

Edad

9-12 años

Ideal para

Entretener

Vídeo para inspiraros

Lo que necesitáis

  • hojas de papel cuadriculado o folios normales (una por persona, más alguna de repuesto)
  • rotuladores o lápices de varios colores
  • una regla para trazar líneas rectas
  • un cronómetro o reloj para medir los tiempos al resolver

Preparación

Repartid una hoja y rotuladores a cada peque en la mesa, y dibujad vosotros un ejemplo sencillo de laberinto en una esquina de un papel para que vean el formato antes de empezar.

Paso a paso

  1. 1

    Cada peque dibuja en su hoja un marco rectangular grande, marca con una X la entrada en una esquina y con una estrella la salida en la esquina opuesta.

  2. 2

    Con la regla, empiezan a trazar pasillos rectos y curvas cerradas dentro del marco, dejando siempre al menos un camino real y continuo que una la entrada con la salida (aunque sea muy retorcido).

  3. 3

    Añaden después varios caminos falsos que parecen prometedores pero terminan en callejones sin salida, para despistar a quien intente resolverlo.

  4. 4

    Incluyen al menos tres trampas especiales marcadas con un símbolo acordado antes (por ejemplo, un rayo significa 'vuelve al inicio' y una calavera significa 'salta tres casillas atrás').

  5. 5

    Añaden una leyenda pequeña en la esquina de la hoja explicando qué significa cada símbolo de trampa, para que quien juegue después sepa las reglas.

  6. 6

    Cuando todos terminen sus laberintos, intercambiaos las hojas: cada uno recibe el laberinto de otro miembro de la familia (nunca el propio).

  7. 7

    Poned en marcha el cronómetro y que cada uno intente resolver el laberinto que le ha tocado con un lápiz, trazando el camino desde la entrada hasta la salida.

  8. 8

    Al terminar, comparad los tiempos de cada uno y dejad que el creador del laberinto cuente en voz alta cuáles eran sus trampas más malvadas y si alguien cayó en ellas.

  9. 9

    Repetid la ronda cambiando de laberinto para que todos prueben más de uno, o proponed una segunda vuelta donde cada peque mejora su propio diseño añadiendo más dificultad.

  10. 10

    Terminad votando entre todos cuál fue el laberinto más difícil y más creativo de la tanda, y guardad los mejores en una carpeta para retar a visitas otro día.

Variantes para no aburrirse

  • Para los más pequeños de la franja, empezad con una cuadrícula más pequeña (por ejemplo 10x10) y solo una trampa, para que el reto no se haga eterno.
  • Los mayores pueden diseñar el laberinto sobre papel cuadriculado grande uniendo varias hojas, creando un recorrido enorme con hasta seis trampas distintas y varios caminos falsos entrelazados.
  • Formad equipos de dos: uno dibuja el laberinto mientras el otro cierra los ojos y solo puede dar instrucciones de voz (arriba, abajo, izquierda, derecha) para que el hermano lo resuelva a ciegas.

Consejos para los papás

  • Recordad a los peques que debe existir siempre un camino real hasta la salida: antes de añadir las trampas, conviene que ellos mismos resuelvan su propio laberinto para comprobar que tiene solución.
  • Si usáis rotuladores permanentes, poned un protector de mesa o un cuaderno debajo por si traspasa la tinta al folio de abajo.
  • Guardad los laberintos favoritos: son un regalo estupendo para imprimir de nuevo y retar a los abuelos o amigos otro día.

Qué trabajan mientras juegan

pensamiento lógico y planificacióncreatividad gráficapaciencia y atención al detalle

¿Os animáis con esta?

Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.

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