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El Heladero Alquimista Casero

Esta receta científica convierte la cocina en un laboratorio: con hielo, sal y un poco de leche, los peques fabrican su propio helado mientras aprenden por qué la sal hace bajar la temperatura. Además del premio final delicioso, todo el proceso engancha por su parte de experimento con resultado comestible.

Duración

~30 min

Edad

9-12 años

Ideal para

Aprender

Vídeo para inspiraros

Lo que necesitáis

  • leche, nata y azúcar para la mezcla del helado
  • dos bolsas de congelación con cierre zip (una pequeña que quepa dentro de la grande)
  • hielo abundante y sal gruesa
  • guantes de cocina o un trapo grueso para no enfriarse las manos

Preparación

Sacad todos los ingredientes y las bolsas a la mesa, cubrid la zona de trabajo con un trapo por si gotea, y tened a mano un reloj solo para contar minutos.

Paso a paso

  1. 1

    En la bolsa pequeña, mezclad unos 200 ml de leche (con algo de nata si queréis más cremosidad), 2 cucharadas de azúcar y unas gotas de vainilla o una cucharadita de cacao. Cerrad bien el zip comprobando que no queden fugas.

  2. 2

    Llenad la bolsa grande con hielo hasta la mitad y añadid encima media taza de sal gruesa; la sal hace que el hielo se derrita a una temperatura mucho más baja de lo normal, robando calor a la mezcla de leche.

  3. 3

    Meted la bolsa pequeña dentro de la bolsa grande, rodeándola bien de hielo y sal por todos los lados, y cerrad también el zip de la bolsa grande apretando para sacar el aire.

  4. 4

    Poneos los guantes de cocina o envolved la bolsa en un trapo grueso (se pondrá muy fría) y empezad a agitar y masajear la bolsa grande durante 5 minutos sin paros, moviendo el hielo para que toque toda la superficie.

  5. 5

    Cada minuto, parad un segundo y notad al tacto cómo la mezcla de dentro va cambiando de líquida a más espesa; es el momento perfecto para preguntar a los peques por qué creen que está pasando eso.

  6. 6

    Seguid agitando otros 5-8 minutos más, turnándoos entre varios peques si los brazos se cansan, hasta que la bolsa pequeña se note sólida al apretarla por fuera.

  7. 7

    Sacad la bolsa pequeña con cuidado, limpiadla por fuera con agua para quitar los restos de sal (importante para que no amargue el helado) y abridla sobre un cuenco.

  8. 8

    Servid el helado recién hecho con una cuchara, decoradlo con lo que tengáis en casa (frutos secos, fruta troceada, virutas) y comedlo enseguida porque no lleva conservantes y se derrite rápido.

  9. 9

    Aprovechad el momento para explicar en palabras sencillas que la sal bajaba el punto de congelación del hielo, permitiendo que estuviera aún más frío de los 0 grados habituales.

  10. 10

    Si sobra hielo con sal, tirad el agua salada por el desagüe y guardad las bolsas limpias para la próxima tanda.

Variantes para no aburrirse

  • Para los más pequeños de la franja, preparad vosotros la mezcla de leche y dejad que ellos solo agiten la bolsa grande, con supervisión total del frío.
  • Los más mayores pueden investigar y comparar qué pasa si usan sal fina en vez de gruesa, o si añaden más o menos cantidad, apuntando los tiempos en una tabla.
  • Convertidlo en una carrera por parejas: cada equipo bate su propia bolsa y gana quien consiga la textura más cremosa en menos tiempo, comprobándolo con una cucharada.

Consejos para los papás

  • El hielo con sal alcanza temperaturas muy bajas: usad siempre guantes o un trapo grueso y supervisad que no lo toquen con las manos desnudas más de unos segundos.
  • Lavad bien la bolsa pequeña por fuera antes de abrirla, para que ni una pizca de sal caiga dentro del helado.
  • Si algún peque tiene intolerancia a la lactosa, podéis sustituir la leche por bebida vegetal sin perder el efecto del experimento.

Qué trabajan mientras juegan

curiosidad científicapaciencia y constanciatrabajo en equipo

¿Os animáis con esta?

Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.

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