El Jardín de Plastilina Comestible
Esta plastilina casera está hecha con ingredientes de cocina y es segura incluso si el peque se la lleva a la boca, así que podéis dejarle explorar con total libertad. Es una actividad ideal para calmar, entretener y despertar los sentidos en un ratito tranquilo en casa.
Duración
~20 min
Edad
1-2 años
Ideal para
Calmar
Vídeo para inspiraros
Lo que necesitáis
- 1 taza de harina, media taza de agua y una cucharada de aceite (para la masa)
- colorante alimentario de un par de colores
- un mantel de plástico o bandeja grande para no manchar
- moldes de galletas grandes o vasos de plástico (opcional)
Preparación
Mezclad la harina, el agua y el aceite en un bol hasta formar una masa suave (si queda pegajosa, añadid un poco más de harina). Dividid la masa en dos o tres bolas y amasad unas gotas de colorante alimentario en cada una hasta que quede uniforme. Extended el mantel de plástico en el suelo o sobre la trona.
Paso a paso
- 1
Sentad al peque cómodamente delante del mantel, con la masa ya coloreada repartida en pequeños montoncitos.
- 2
Empezad vosotros amasando delante de él, mostrando cómo se aplasta y se estira, para que vea el gesto.
- 3
Dadle una bola de masa en la mano y dejad que la toque, la apriete y la explore a su ritmo.
- 4
Nombrad en voz alta lo que va pasando: 'la aplastas', 'la estiras', 'está blandita', para acompañar con palabras la experiencia.
- 5
Si tenéis moldes de galletas, enseñadle a presionar la masa dentro y desmoldar la formita, repitiendo la acción varias veces.
- 6
Dejad que mezcle los distintos colores de masa libremente, aunque se conviertan en un solo color; forma parte del juego.
- 7
Escondved un objeto grande y seguro (como una cuchara de madera) dentro de una bola de masa y animadle a buscarlo con los dedos.
- 8
Si el peque se lleva un trocito a la boca, no pasa nada porque la masa es comestible; simplemente seguid jugando con normalidad.
- 9
Terminad la sesión guardando la masa en un bote hermético en la nevera para poder usarla otro día.
- 10
Lavad las manitas juntos al acabar como parte del ritual de cierre del juego.
Variantes para no aburrirse
- Con peques de menos de 18 meses: dejad que solo apriete y explore la masa con las manos, sin moldes ni formas complejas.
- Con peques de 2 años: introducid los moldes de galletas y contad juntos cuántas formitas conseguís hacer.
- Con hermanos mayores: que sean ellos quienes preparen la masa y decoren un 'jardín' de plastilina con ramitas pequeñas y grandes clavadas, mientras el peque explora su propia bola de masa al lado.
Consejos para los papás
- Usad siempre la receta sin sal para que sea totalmente segura si el peque se la lleva a la boca.
- Supervisad el juego en todo momento, sobre todo si compartís la masa con hermanos que usen piezas pequeñas como decoración.
- Guardad la masa en la nevera en un bote cerrado; se conserva unos días para repetir la actividad.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.