El Laboratorio de Cristales de Sal
Este experimento mezcla ciencia y magia: con ingredientes que ya tenéis en la cocina vais a hacer crecer auténticos cristales de sal, como pequeñas gemas caseras. Requiere paciencia porque el resultado se ve a lo largo de varios días, pero la espera merece la pena.
Duración
~30 min
Edad
9-12 años
Ideal para
Aprender
Vídeo para inspiraros
Lo que necesitáis
- sal fina de mesa (unos 4-5 vasos)
- un tarro o vaso de cristal transparente
- un cordel de algodón o una brocheta de madera larga
- un lápiz o palito para sujetar el cordel
Preparación
Antes de empezar, tened el agua caliente (calentada por un adulto) y la sal listas junto con el tarro en la mesa de la cocina.
Paso a paso
- 1
Un adulto debe calentar agua (caliente pero no hirviendo) y llenar el tarro de cristal hasta la mitad.
- 2
Id añadiendo sal cucharada a cucharada mientras removéis, hasta que ya no se disuelva y quede un poco en el fondo: eso significa que el agua está bien saturada.
- 3
Dejad reposar el agua salada unos minutos para que se enfríe un poco y se asiente la sal que no se ha disuelto.
- 4
Atad un extremo del cordel de algodón al lápiz o palito, y dejad que el otro extremo cuelgue dentro del tarro sin tocar el fondo ni las paredes.
- 5
Colocad el lápiz apoyado sobre el borde del tarro, de forma que el cordel quede bien centrado y colgando en medio del líquido.
- 6
Poned el tarro en un lugar tranquilo de la casa donde nadie lo mueva, alejado de corrientes de aire.
- 7
Cada día, durante una semana, observad el cordel con una libreta al lado: dibujad o anotad cómo van apareciendo pequeños cristales blancos.
- 8
Si el agua se evapora mucho, rellenad con un poco más de agua salada preparada de la misma manera.
- 9
Al cabo de 5-7 días, sacad el cordel con cuidado: tendréis una ristra de cristales que podéis dejar secar al aire y guardar como un pequeño tesoro científico.
Variantes para no aburrirse
- Con los más pequeños, centraos solo en observar y dibujar los cambios cada día, dejando el agua caliente y la disolución en manos de un adulto.
- Los mayores pueden llevar un diario científico con mediciones de tamaño de los cristales cada día y comparar qué pasa con un tarro de agua azucarada en paralelo.
- Cada hermano prepara su propio tarro con una cantidad distinta de sal y competís a ver en qué tarro crecen los cristales más grandes o más rápido.
Consejos para los papás
- El agua caliente debe manipularla siempre un adulto: nada de que los peques toquen el agua recién calentada.
- Elegid un rincón donde el tarro pueda quedarse quieto varios días sin que nadie lo tire sin querer.
- Si algún cristal se rompe al sacarlo, no pasa nada: es parte del experimento y se puede volver a intentar.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.