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El Masaje de Plumas al Aire Libre

Después de correr y jugar, este ratito tranquilo ayuda a bajar revoluciones usando el tacto suave de una pluma o una hoja sobre la piel. Es una forma preciosa de conectar con el cuerpo y con quien tenemos al lado, sentados sobre una manta al aire libre.

Duración

~10 min

Edad

3-5 años

Ideal para

Calmar

Vídeo para inspiraros

Lo que necesitáis

  • Una pluma encontrada o una hoja grande y suave
  • Una manta o toalla para sentarse
  • Ropa cómoda

Preparación

Buscad juntos una pluma caída o una hoja de borde suave (evitad las que tengan pelillos que puedan picar) y extended la manta en un rincón tranquilo.

Paso a paso

  1. 1

    Sentaos todos en círculo sobre la manta, con las piernas cruzadas y las manos en el regazo.

  2. 2

    Explicad que va a empezar 'el masaje de las plumas': por turnos, cada uno recibirá mimos suaves de los demás.

  3. 3

    El primer peque cierra los ojos y estira un brazo; el adulto pasa suavemente la pluma o la hoja por la piel, del hombro a la mano.

  4. 4

    Repetid el recorrido por el otro brazo, y después con mucho cuidado por las mejillas y la frente, avisando antes de tocar.

  5. 5

    Pedid al peque que respire despacio mientras siente el cosquilleo, contando mentalmente hasta cinco en cada pasada.

  6. 6

    Cambiad de turno: ahora el peque que ha recibido el masaje coge la pluma y se lo hace a otro miembro de la familia.

  7. 7

    Id rotando hasta que todos hayan recibido y dado su turno de mimos.

  8. 8

    Terminad el juego en silencio, con los ojos cerrados unos segundos, escuchando los sonidos del parque.

Variantes para no aburrirse

  • Peques (3 años): que sea siempre el adulto quien pase la pluma, sin pedir al peque que la sostenga todavía.
  • Mayores (5 años): añadid la norma de adivinar con los ojos cerrados en qué parte del cuerpo están tocando.
  • Hermanos: formad parejas de hermanos que se hacen el masaje mutuamente mientras el adulto guía los tiempos en voz baja.

Consejos para los papás

  • Elegid siempre plumas u hojas limpias, sin insectos, y lavad las manos después del juego.
  • Si algún peque no quiere que le toquen la cara, respetad su límite y quedaos solo en brazos y manos.
  • Es un buen recurso para calmar rabietas o bajar la energía antes de volver a casa.

Qué trabajan mientras juegan

autorregulación emocionalconciencia corporalescucha

¿Os animáis con esta?

Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.

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