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El Nido de Hojas Otoñales

Con un simple montoncito de hojas caídas podéis crear un rincón sensorial precioso donde el peque explora sonidos, texturas y el placer de hundirse en algo blandito. Es una actividad tranquila, perfecta para un paseo otoñal por el parque.

Duración

~15 min

Edad

6-18 años

Ideal para

Entretener

Vídeo para inspiraros

Lo que necesitáis

  • hojas secas recogidas del suelo
  • una manta pequeña o toalla para delimitar la zona
  • opcional: una cesta o cubo para recoger las hojas juntos

Preparación

Buscad una zona del parque con hojas caídas limpias, lejos de caminos con tráfico o excrementos de animales. Extended la manta en el suelo antes de empezar.

Paso a paso

  1. 1

    Recoged juntos un buen puñado de hojas secas, dejando que el peque os ayude a meterlas en la cesta o directamente en las manos.

  2. 2

    Extended la manta pequeña sobre el césped y amontonad las hojas encima formando un nido blandito.

  3. 3

    Sentad al peque en el borde del nido y dejad que toque las hojas con las manos, que las apriete y las escuche crujir.

  4. 4

    Animadle a gatear o a tumbarse dentro del nido; podéis meteros vosotros también un poco para hacerle compañía.

  5. 5

    Coged un puñado de hojas y dejadlas caer despacio sobre su cabeza o sus manos, como una lluvia suave, mientras decís '¡Cae, cae!'.

  6. 6

    Enseñadle a lanzar hojas al aire con sus propias manos y a mirar cómo bailan al caer.

  7. 7

    Buscad juntos una hoja distinta a las demás (más grande, de otro color) y comentadle en voz alta lo que veis: 'mira qué hoja tan grande y marrón'.

  8. 8

    Dejad que explore libremente unos minutos más, tumbándose, gateando o simplemente tocando el nido con curiosidad.

  9. 9

    Al terminar, recoged las hojas de vuelta a la cesta juntos, convirtiendo la recogida en parte del juego.

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    Lavad bien las manos del peque en cuanto podáis, sobre todo si se las ha llevado a la boca.

Variantes para no aburrirse

  • Para peques que aún no gatean: sentadlos apoyados en el centro del nido y acercadles hojas a las manos una a una.
  • Para peques más mayores de la franja: proponedles llenar y vaciar la cesta de hojas varias veces, trabajando así la motricidad fina.
  • Con hermanos mayores: que sean ellos quienes construyan el nido más grande y bonito mientras el peque disfruta explorándolo.

Consejos para los papás

  • Evitad hojas mojadas, con moho o que puedan tener bichitos escondidos; revisad el montón antes de sentar al peque.
  • Los menores de 3 años se llevan todo a la boca: vigilad de cerca para que no mastiquen ni traguen hojas o palitos pequeños.
  • Si el peque tiene alergias o piel muy sensible, observad su reacción al contacto con las hojas y lavad bien después.

Qué trabajan mientras juegan

exploración sensorial y táctilmotricidad gruesa (gateo y desplazamiento)vocabulario y observación del entorno

¿Os animáis con esta?

Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.

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