El Parlamento Familiar Exprés
Convertid el salón en un hemiciclo improvisado donde cada miembro de la familia defiende una postura, aunque no sea la suya. Es una forma divertidísima de aprender a argumentar, escuchar y perder el miedo a hablar en público, algo que a los 13-15 años les viene de perlas para el instituto y para la vida.
Duración
~60 min
Edad
13-15 años
Ideal para
Aprender
Vídeo para inspiraros
Lo que necesitáis
- papel y bolígrafo para escribir los temas de debate
- un reloj de cocina o cronómetro sin pantalla táctil para controlar los turnos
- una campanilla, o una cuchara y un vaso, para marcar el final de cada intervención
- una mesa o mesa camilla donde sentaros todos frente a frente
Preparación
Escribid entre todos 8-10 temas de debate disparatados o cotidianos (por ejemplo 'la pizza con piña debería estar prohibida' o 'los deberes de verano deberían desaparecer'), uno por papelito, dobladlos y meterlos en un bote. Preparad el cronómetro y decidid quién hará de presidente o presidenta la primera ronda.
Paso a paso
- 1
Sentaos todos alrededor de la mesa y elegid a la primera persona que hará de Presidente o Presidenta del Parlamento: será quien dé los turnos de palabra y controle el tiempo con la campanilla.
- 2
El resto se divide en dos bandos: 'A favor' y 'En contra'. Si sois pocos, cada uno puede defender un bando distinto por turnos.
- 3
Sacad un papelito del bote sin mirar y leed el tema en voz alta para que todos lo escuchen bien.
- 4
Dad 3 minutos de 'reunión de bancada': cada bando piensa en silencio o en susurros sus 2-3 mejores argumentos, sin usar el móvil, solo ingenio y memoria.
- 5
El Presidente da la palabra primero al bando 'A favor', que tiene 90 segundos para exponer sus argumentos sin interrupciones. Cuando suena la campanilla, se acaba el turno aunque no haya terminado la frase.
- 6
Le toca el turno al bando 'En contra', también con 90 segundos, para exponer sus propios argumentos.
- 7
Ronda de réplica: cada bando tiene 60 segundos para rebatir lo que ha dicho el otro, buscando el punto débil de su argumento con respeto y sin subir la voz.
- 8
El Presidente pide a cada bando una frase de cierre de 20 segundos, la más contundente y memorable que se les ocurra.
- 9
Toda la familia vota a mano alzada qué bando ha defendido mejor su postura, sin importar si están de acuerdo o no con el fondo del tema, sino con la forma de argumentar.
- 10
Cambiad de Presidente y sacad un nuevo papelito para la siguiente ronda, repitiendo el proceso hasta agotar los temas o el tiempo disponible.
Variantes para no aburrirse
- Para los más jóvenes del grupo (13 años): usad temas más sencillos y cercanos a su día a día, como 'los deberes se deberían hacer en el recreo', y acortad los turnos a 60 segundos.
- Para los mayores (15 años): añadid una ronda final de 'preguntas incómodas' donde el bando contrario puede hacer una pregunta trampa antes del cierre.
- Con hermanos de edades distintas: formad equipos mixtos (un mayor y un pequeño por bando) para que el mayor ayude a construir los argumentos del pequeño antes de exponerlos.
Consejos para los papás
- Recordad que el objetivo es defender un argumento, no atacar a la persona: si alguien se pica, parad un momento y recordad las normas del juego.
- Si algún tema resulta demasiado sensible para la familia, descartadlo y sacad otro papelito sin darle más vueltas.
- Dejad que los turnos de palabra se respeten estrictamente con la campanilla: es parte de la gracia y ayuda a practicar la síntesis.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.