El Termómetro de Grillos
Los grillos cantan más rápido cuanto más calor hace, así que su canto puede convertirse en un termómetro natural sorprendentemente preciso. Una actividad tranquila y curiosa para hacer al atardecer, perfecta para peques que disfrutan observando y calculando.
Duración
~25 min
Edad
9-12 años
Ideal para
Aprender
Lo que necesitáis
- Un reloj o cronómetro, puede ser el móvil de un adulto
- Papel y lápiz para anotar los datos, opcional
- Una manta o algo cómodo para sentarse
- Un jardín, patio o zona con hierba donde se oigan grillos al atardecer
Preparación
Buscad un momento tranquilo, idealmente al atardecer o al anochecer en verano, cuando los grillos cantan con más fuerza. Sentaos cerca de una zona de hierba o matorrales y guardad silencio unos segundos para localizar bien el sonido antes de empezar.
Paso a paso
- 1
Explicad a los peques la ciencia detrás del juego: los grillos son insectos de sangre fría y cantan más deprisa cuanto más calor hace, así que podemos usar su ritmo para calcular la temperatura.
- 2
Buscad un grillo cuyo canto se oiga con claridad, moviéndoos despacio y en silencio para no espantarlo.
- 3
Con el cronómetro en mano, contad juntos cuántos chirridos (cada 'cri-cri' cuenta como uno) hace el grillo durante exactamente 14 segundos.
- 4
Sumad 40 al número de chirridos contados: ese resultado aproximado es la temperatura en grados Fahrenheit.
- 5
Si los peques son mayores, convertid el resultado a grados Celsius restando 32 y multiplicando por 5 y dividiendo entre 9, con calculadora si hace falta.
- 6
Comparad el resultado obtenido con la temperatura real que marque el móvil o un termómetro, y comentad cuánto se ha acercado el cálculo de los grillos.
- 7
Repetid el conteo con otro grillo o en otro rincón del jardín para ver si el resultado varía y por qué podría ser.
- 8
Si os apetece, anotad los datos en un papel para llevar un pequeño diario de 'meteorólogos de grillos' durante el verano y comparar días distintos.
- 9
Terminad charlando sobre qué otros animales o plantas cambian su comportamiento según la temperatura, como las flores que se cierran de noche o las hormigas que se refugian antes de llover.
Variantes para no aburrirse
- Para peques de 9 años: simplificad el juego contando solo si el grillo canta 'rápido' o 'lento' y comparándolo con si hace más o menos calor, sin usar la fórmula matemática.
- Para mayores de 11-12 años: haced la conversión completa a grados Celsius y comparad los resultados con los datos meteorológicos reales de varios días distintos.
- Con hermanos de distintas edades: convertidlo en un pequeño concurso familiar por parejas, a ver quién calcula la temperatura más cercana a la real.
Consejos para los papás
- Es una actividad tranquila y silenciosa, ideal para atardeceres de verano; recordad a los peques no intentar coger ni molestar a los insectos, solo observar y escuchar con respeto.
- Un adulto debe acompañar siempre la salida, sobre todo si se hace ya de noche, eligiendo un lugar seguro y alejado de carreteras o zonas sin luz.
- Si no encontráis grillos, podéis probar con otros sonidos del jardín, como el canto de los pájaros, y convertir la actividad en un juego de escucha atenta igualmente disfrutón.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.