La Ruleta de las Emociones
Con un plato de cartón, rotuladores y un poco de manualidad creáis una ruleta que ayuda a los peques a poner nombre a lo que sienten y a representarlo con gestos y caras. Es una forma divertida de hablar de emociones sin que parezca una lección.
Duración
~25 min
Edad
4-5 años
Ideal para
Aprender
Vídeo para inspiraros
Lo que necesitáis
- un plato de cartón o un círculo de cartulina grande
- rotuladores de colores
- un pincho de brocheta o un clip grande para el puntero
- tijeras (las usa el adulto)
Preparación
Dibujad de antemano en el plato seis u ocho gajos como si fuera una tarta; el corte con tijeras lo hace siempre el adulto.
Paso a paso
- 1
Sentaos con el peque en una mesa y mostradle el plato de cartón dividido en gajos.
- 2
Pedidle que en cada gajo dibuje o os ayude a dibujar una cara: alegre, triste, enfadada, sorprendida, asustada y tranquila.
- 3
Si el peque es muy pequeño para dibujar caras, hacedlo vosotros primero y dejad que él las coloree.
- 4
Cread el puntero: clavad con cuidado (esto lo hace el adulto) un pincho de brocheta o un clip en el centro del plato, sujeto con celo, para que gire libremente.
- 5
Explicad la regla del juego: por turnos, cada uno hace girar el puntero y, cuando se para, hay que hacer esa cara y esa emoción con todo el cuerpo.
- 6
Después de representarla, preguntad ¿cuándo te has sentido así? ¿recuerdas algún momento? y dejad que cuente una anécdota breve.
- 7
Turnaos también los adultos: contad un momento en que os habéis sentido tristes o enfadados, para que vean que es normal sentir de todo.
- 8
Repetid varias vueltas, cambiando el tono: unas veces en broma exagerando la cara, otras hablando despacio y en calma.
- 9
Terminad la ronda con la emoción tranquila: respirad juntos tres veces despacio antes de guardar la ruleta.
- 10
Guardad la ruleta accesible para volver a jugar otro día, como herramienta para calmarse y hablar de lo que pasa.
Variantes para no aburrirse
- Peques (3 años): usad solo tres emociones básicas (contento, triste, enfadado) con dibujos muy simples y grandes.
- Mayores (5 años): añadid más gajos con emociones complejas como orgulloso o nervioso, y pedidles que inventen una pequeña historia.
- Hermanos: jugad a una ronda de adivinanzas, uno hace la cara sin decir la palabra y los demás deben adivinar qué emoción es.
Consejos para los papás
- El adulto es quien corta el cartón y clava el puntero; los peques solo dibujan y colorean.
- Usad este juego también en momentos de calma tras una rabieta, para hablar de lo que ha pasado sin juzgar.
- Si el peque no quiere hablar de una emoción concreta, no insistáis, dejad que solo la represente con la cara.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.