Los Platos de las Emociones Traviesas
Con unos platos de cartón viejos y rotuladores vamos a dar forma a la alegría, la tristeza, el enfado y la sorpresa. Es una manera preciosa de que los peques aprendan a nombrar lo que sienten mientras se lo pasan en grande dibujando y jugando a adivinar.
Duración
~35 min
Edad
3-5 años
Ideal para
Aprender
Vídeo para inspiraros
Lo que necesitáis
- platos de cartón viejos (o cartulina cortada en círculos)
- rotuladores de colores
- unas tijeras de punta redonda
- un palito de madera o pajita gruesa (opcional)
Preparación
Coloca los platos, los rotuladores y las tijeras sobre la mesa. Si el peque es muy pequeño, prepara tú los círculos de cartulina de antemano para ahorrar tiempo.
Paso a paso
- 1
Reúne los platos de cartón (o corta cartulina en círculos grandes) y colócalos sobre la mesa junto con los rotuladores.
- 2
Explica a los peques que vais a crear 'caretas mágicas' que muestran cómo nos sentimos: alegría, tristeza, enfado, sorpresa y miedo.
- 3
Elegid juntos la primera emoción, por ejemplo la alegría, y pedid al peque que dibuje una cara sonriente en el plato, ayudándole si lo necesita.
- 4
Repetid el proceso para cada emoción en platos distintos, dejando que el peque elija los colores y los trazos a su manera.
- 5
Paso para el adulto: recorta con las tijeras de punta redonda los ojos de cada careta para que el peque pueda ver a través de ellas; si es muy pequeño, hazlo tú entero.
- 6
Si queréis caretas de mano, pega un palito de madera o una pajita gruesa detrás con cinta o pegamento y dejad secar unos minutos.
- 7
Sentaos en círculo y jugad a '¿Qué emoción soy?': el adulto dice una situación ('Hoy me han regalado un helado') y el peque levanta la careta que representa cómo se sentiría.
- 8
Turnaos: ahora el peque inventa situaciones y el adulto adivina con las caretas, fomentando así la empatía y el vocabulario emocional.
- 9
Cerrad el juego hablando de un momento real del día en que cada uno sintió alguna de esas emociones, usando las caretas como apoyo visual.
- 10
Guardad las caretas en una caja para repetir el juego otro día o usarlas como decoración divertida en su habitación.
Variantes para no aburrirse
- Peques (3 años): simplificad a solo dos emociones (alegría y tristeza) y dejad que el adulto dibuje la mayor parte, mientras el peque solo colorea.
- Mayores (5 años): añadid emociones más complejas como la vergüenza o el orgullo, y pedidles que expliquen situaciones reales en las que las sintieron.
- Con hermanos: montad un pequeño 'teatro de emociones' donde cada hermano interpreta una emoción con su careta y los demás deben adivinarla sin hablar.
Consejos para los papás
- Supervisa siempre el uso de las tijeras; es mejor que sea el adulto quien corte los ojos y las piezas más pequeñas.
- Si el peque tiene menos de 3 años en casa, evita palitos o piezas pegadas sueltas que puedan desprenderse y suponer un riesgo de atragantamiento.
- No existe una emoción 'mala': aprovecha el juego para validar todo lo que expresen los peques, por raro o intenso que parezca.
Qué trabajan mientras juegan
¿Os animáis con esta?
Guardadla para luego o sellad la aventura cuando la hagáis.